Una distribución acertada permite que la luz cruce los ambientes, que los recorridos sean intuitivos y que cada mueble respire. Al orientar zonas sociales hacia mejores asoleamientos, incorporar ventilación cruzada y contemplar alturas generosas, el confort se percibe sin artificios. La serenidad que experimentas al entrar en un salón equilibrado nace de decisiones discretas, duraderas y respetuosas con el entorno.
La sostenibilidad también es temporalidad: elegir materiales que ganan carácter con el uso evita reemplazos y desperdicios. Superficies minerales, maderas aceitada y metales honestos desarrollan pátina hermosa, cuentan historias y mejoran con el tiempo. Al priorizar acabados reparables y modulables, proteges tu inversión, reduces residuos y anclas un lenguaje visual sereno que resiste modas pasajeras sin perder sofisticación.
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