Ambos marcos comparten ambición y rigurosidad, pero miden distintas cualidades. LEED ordena energía, agua, materiales y sitio con precisión de ingeniería. WELL examina aire, luz, mente, movimiento y nutrición, priorizando cómo se siente vivir allí cada día, sin sacrificar sofisticación.
Ambos marcos comparten ambición y rigurosidad, pero miden distintas cualidades. LEED ordena energía, agua, materiales y sitio con precisión de ingeniería. WELL examina aire, luz, mente, movimiento y nutrición, priorizando cómo se siente vivir allí cada día, sin sacrificar sofisticación.
Ambos marcos comparten ambición y rigurosidad, pero miden distintas cualidades. LEED ordena energía, agua, materiales y sitio con precisión de ingeniería. WELL examina aire, luz, mente, movimiento y nutrición, priorizando cómo se siente vivir allí cada día, sin sacrificar sofisticación.
Un vidrio selectivo bien elegido puede permitir amaneceres dorados sin ganancias térmicas agresivas. Con juntas precisas y aislamiento continuo, el hogar respira donde debe: a través de la ventilación controlada. El resultado es calma acústica, temperatura estable y un lienzo luminoso para el arte cotidiano.
Pinturas minerales, adhesivos de bajo VOC y maderas tratadas responsablemente no significan renunciar al lujo. Más bien lo refinan. En una villa mediterránea, una familia notó cómo desaparecía el olor nuevo en días, mientras la textura de cal artesanal intensificaba luz y serenidad en cada estancia.
Maquetas de fachada, cartas de color en luz real y pruebas de compresión de piedra evitan sorpresas. También alinean expectativas entre artesanos y diseñadores. Invertir horas aquí ahorra semanas después, y produce decisiones que seducen a los sentidos mientras superan requisitos de LEED y WELL con holgura.
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